Desde éste, mi pequeño espacio, llevamos varios meses compartiendo nuevas metodologías, aplicaciones y herramientas web vinculadas al protagonismo de las TIC en Educación. Y siguiendo la estela tecnológica me gustaría hablaros de un nuevo concepto: el modelo BYOD, "Bring Your Own Device", una tendencia que nace como una política empresarial, que defiende el uso de los dispositivos tecnológicos personales de los trabajadores en su lugar de trabajo, una nueva manera de trabajar aprovechando los propios recursos del trabajador que está produciendo grandes cambios en el mundo de los negocios, con sus pros y sus contras.
Y vosotros os preguntaréis... ¿Qué tendrá que ver un modelo empresarial, "Trae tu propio dispositivo", con el ámbito educativo? Pues la relación del modelo BYOD con el ámbito educativo viene marcada por la fuerte influencia de los dispositivos de tecnología móvil fundamentalmente, presentes en nuestras aulas. Si echamos la vista atrás, hace ya unos años los móviles aparecían en nuestra vida, llegaron para quedarse y lo que en un principio se trataba de simple teléfono portatil presente en nuestros bolsos, se ha transformado y evolucionado hasta el smartphone o teléfono inteligente que se ha establecido como casi una prolongación de nuestra persona, forma parte de nuestra individualidad, de nuestro espacio, de nuestra vida. Y ésta, es la realidad que viven las actuales generaciones, "nativos digitales" que desde pequeñitos crecen familiarizados con las Nuevas Tecnología, como parte natural de sus vidas cotidianas, protagonistas de un mundo multimedia, constantemente conectados, haciendo de su uso del móvil, las tablets, netbooks, ordenadores portátiles,...
¿Por qué empeñarnos en apartar estas tecnologías con las que ellos se sienten cómodos en lugar de aprovecharlas en beneficio del aprendizaje común?
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sábado, 30 de noviembre de 2013
martes, 12 de febrero de 2013
El Aula Formativa del Mañana
Inmersos de lleno en la ya conocida, Sociedad de Información, que día a día nos marca un rumbo protagonizado de manera relevante por el uso de las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) me gustaría compartir una cuestión que retumba en mi cabeza...
¿Sería posible renunciar al aula presencial en la Educación del mañana?
Intentando buscar una respuesta realista, he decidido partir de mi experiencia vivida, y , me he dado cuenta que hoy por hoy nada es imprescindible, todo es sustituible, siempre hay una segunda opción o alguna posibilidad alternativa... Echando la vista atrás, hace unos años, no se me habría planteado esta reflexión, han sido muchos años de educación y formación complementaria, donde el aula siempre ha estado presente, siempre viva y protagonista, era el espacio donde como alumna recibía los conocimientos ofrecidos por parte de mis profesores, sin embargo, hoy por hoy, la educación se enfrenta a nuevos retos marcados por los cambios sociales, culturales y económicos que giran en torno a la ya mencionada Sociedad de la Información.
A lo largo de estas décadas el mundo de la educación ha cambiado mucho, pero su esencia es perdurable en el tiempo: cualquier proceso formativo sigue basándose en un triángulo constituido por los alumnos, el docente y el espacio formativo, contextualizado en las escuelas, colegios, universidades, instituciones educativas,...
Una nueva situación se nos presenta marcada por la inclusión de la Tecnología Educativa, considerada una disciplicina viva, integradora y significativa para la Educación, que da respuesta a un contexto educativo mucho más amplio. (Docencia Universitaria, 2001)
La Tecnología Educativa unida al ilimitado alcance de la red nos abre un campo de investigación y experimentación en constante evolución, como docentes se nos plantean nuevos procesos de innovación donde la necesidad de un lugar físico queda relegada a un segundo plano.
Dejamos atrás nuestras tradicionales aulas habitadas por nuestros sencillos pupitres, acompañados de la pizarra de tiza, para abrirnos a la presencia de mesas interactivas, pupitres multitáctiles, controladores de asistencia por captura facial, pizarras digitales interactivas, pantallas que permiten proyectar imágenes, datos y textos a través de la conexión a Internet, así como escribir sobre su superficie con lápices digitales e interactuar de forma táctil con todo tipo de contenidos.
Llegados a este punto es importante asumir que las Nuevas Tecnologías facilitan la docencia, despertando la motivación y la participación del alumnado, para ello es imprescindible que el profesorado se implique en el uso de las TIC y conozca sus utilidades y ventajas.
Parece indiscutible que el concepto de aula formativa, hoy por hoy, sigue vivo, aunque haya evolucionado influenciado por la intrusión de las Nuevas Tecnologías; hecho que me hace pensar que quizás dentro de unas décadas más, nuestros hijos, sobrinos o nietos se formen a través de entornos virtuales o nuevos canales de comunicación, donde estudiantes y profesores puedan crear, trabajar y compartir documentos en la nube de Internet, sin necesidad de compartir un espacio físico.
Como docentes ¿estamos preparados para asumir este cambio? ¿Lo véis posible? La Tecnología no se estanca y el futuro nos deparará nuevas incógnitas. ¿Cómo podrá ser el Aula del Mañana?
¿Sería posible renunciar al aula presencial en la Educación del mañana?
Intentando buscar una respuesta realista, he decidido partir de mi experiencia vivida, y , me he dado cuenta que hoy por hoy nada es imprescindible, todo es sustituible, siempre hay una segunda opción o alguna posibilidad alternativa... Echando la vista atrás, hace unos años, no se me habría planteado esta reflexión, han sido muchos años de educación y formación complementaria, donde el aula siempre ha estado presente, siempre viva y protagonista, era el espacio donde como alumna recibía los conocimientos ofrecidos por parte de mis profesores, sin embargo, hoy por hoy, la educación se enfrenta a nuevos retos marcados por los cambios sociales, culturales y económicos que giran en torno a la ya mencionada Sociedad de la Información.
A lo largo de estas décadas el mundo de la educación ha cambiado mucho, pero su esencia es perdurable en el tiempo: cualquier proceso formativo sigue basándose en un triángulo constituido por los alumnos, el docente y el espacio formativo, contextualizado en las escuelas, colegios, universidades, instituciones educativas,...
Una nueva situación se nos presenta marcada por la inclusión de la Tecnología Educativa, considerada una disciplicina viva, integradora y significativa para la Educación, que da respuesta a un contexto educativo mucho más amplio. (Docencia Universitaria, 2001)
La Tecnología Educativa unida al ilimitado alcance de la red nos abre un campo de investigación y experimentación en constante evolución, como docentes se nos plantean nuevos procesos de innovación donde la necesidad de un lugar físico queda relegada a un segundo plano.
Dejamos atrás nuestras tradicionales aulas habitadas por nuestros sencillos pupitres, acompañados de la pizarra de tiza, para abrirnos a la presencia de mesas interactivas, pupitres multitáctiles, controladores de asistencia por captura facial, pizarras digitales interactivas, pantallas que permiten proyectar imágenes, datos y textos a través de la conexión a Internet, así como escribir sobre su superficie con lápices digitales e interactuar de forma táctil con todo tipo de contenidos.
Llegados a este punto es importante asumir que las Nuevas Tecnologías facilitan la docencia, despertando la motivación y la participación del alumnado, para ello es imprescindible que el profesorado se implique en el uso de las TIC y conozca sus utilidades y ventajas.
Parece indiscutible que el concepto de aula formativa, hoy por hoy, sigue vivo, aunque haya evolucionado influenciado por la intrusión de las Nuevas Tecnologías; hecho que me hace pensar que quizás dentro de unas décadas más, nuestros hijos, sobrinos o nietos se formen a través de entornos virtuales o nuevos canales de comunicación, donde estudiantes y profesores puedan crear, trabajar y compartir documentos en la nube de Internet, sin necesidad de compartir un espacio físico.
Como docentes ¿estamos preparados para asumir este cambio? ¿Lo véis posible? La Tecnología no se estanca y el futuro nos deparará nuevas incógnitas. ¿Cómo podrá ser el Aula del Mañana?
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